Arezzo
Arezzo, situada en la confluencia de cuatro valles (Casentino, Valdarno, Valdichiana y Valtiberina), es una ciudad de arte de elegancia discreta que cuenta con antiguos orígenes como lucumonia etrusca y floreciente centro romano. Su corazón palpitante es la escénica Piazza Grande, famosa por su característica forma inclinada y por el Loggiato diseñado por Giorgio Vasari; la plaza enmarca la histórica Giostra del Saracino y la renombrada Fiera Antiquaria, la más antigua de Italia.
El patrimonio artístico de la ciudad es inmenso y lleva la firma de gigantes como Piero della Francesca, cuyo ciclo de frescos de la Leggenda della Vera Croce en la Basílica de San Francisco se considera uno de los puntos culminantes del Renacimiento mundial. Paseando por las calles del centro, se encuentran obras maestras como la Pieve di Santa Maria, con su fachada de cien columnas, y la Catedral de San Donato, que domina la ciudad desde lo alto. Arezzo también es tierra de ilustres nacimientos, al haber dado a luz a personalidades que cambiaron la historia de la cultura, como Francesco Petrarca, Giorgio Vasari y Guido Monaco, el inventor de las notas musicales. Esta extraordinaria densidad de historia, arte y orfebrería hace de Arezzo un destino auténtico, capaz de conservar una atmósfera noble e intelectual lejos de los circuitos del turismo de masas.