Duomo de Siena
La Catedral de Santa María Asunta, el Duomo de Siena, es una de las máximas obras maestras del estilo románico-gótico italiano, célebre por su inconfundible fachada en mármoles blancos, negros y rojos. Iniciada en el siglo XII, el edificio impacta por la bicromía de las paredes internas a rayas blancas y verdes oscuras, un guiño a los colores de la balzana (el escudo de Siena). El verdadero tesoro de la catedral es su pavimento, definido por Giorgio Vasari como el "más bello y grande que jamás se haya hecho": una inmensa alfombra de 56 taraceas marmóreas realizadas por más de cuarenta artistas en el transcurso de seis siglos.
En el interior, la riqueza de las obras es asombrosa: desde el monumental púlpito de Nicola Pisano, obra maestra de la escultura medieval, hasta las estatuas de Michelangelo y Donatello, pasando por la Librería Piccolomini, un ambiente completamente decorado por Pinturicchio con colores aún increíblemente vivos. El complejo incluye también el "Facciatone", el imponente resto del proyecto del "Duomo Nuovo" que en el siglo XIV debería haber transformado la iglesia en el edificio cristiano más grande del mundo, y que hoy ofrece una de las vistas panorámicas más espectaculares sobre la ciudad y la Piazza del Campo.